Un cura argentino es el nuevo secretario del Papa Francisco

El sacerdote Daniel Pellizzon fue convocado para reemplazar al padre Gonzalo Aemilius y comenzará sus funciones en agosto.

El padre Daniel Pellizon, hasta el momento sacerdote de la arquidiócesis de Buenos Aires, fue convocado por el Papa Francisco para ser su nuevo asistente personal, en reemplazo del padre Gonzalo Aemilius. La noticia fue compartida por el reciente arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, que emitió un comunicado este martes.

El cura viajará a Roma en los próximos días, y se espera que comience con su trabajo en los primeros días de agosto. Hasta el momento, ejercía sus tareas pastorales en el Santuario de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, y desde principio de año ocupaba el cargo de vicario en la parroquia Nuestra Señora de la Misericordia.

Quién es Pellizon, el nuevo secretario del Papa
Según la Agencia Informativa Católica Argentina (AICA) -el órgano de difusión del episcopado católico argentino- el presbítero conoció al entonces arzobispo Jorge Bergoglio en el año 2011, cuando colaboró con la organización de su archivo personal.

«El afecto de este sacerdote hacia el Santo Padre, a quien trató de cerca como seminarista y como sacerdote, le permitirá apoyar a Francisco en esta etapa de su pontificado. Nosotros lo acompañamos con nuestra oración», aseguraron desde el clero.
El presbítero Pellizzon, que fue ordenado sacerdote el 3 de noviembre de 2018, ocupará un cargo que es de extrema confianza para el Papa, ya que se deberá encargar de sus asuntos particulares, acompañarlo en todas sus actividades y coordinar todo lo relativo a las tareas protocolares.

Leer mas  Son 8 los candidatos que competirán por la gobernación del Chaco el 17 de septiembre

«Rezamos por él ante esta nueva misión confiada al servicio de la Iglesia», aseguró García Cuerva, quien celebró este fin de semana su primera misa dominical en la parroquia Inmaculada Concepción de Belgrano, donde exhortó a los fieles: «Apostemos, aunque haya piedras y espinas, porque somos buena gente, buena tierra».